Una comunidad marcada públicamente por la violencia, pero contada desde las personas que continúan habitándola. Ese es el territorio de Manantial Herido, obra con la que Daniel Esteban Melchor Fernández obtuvo el Premio Bellas Artes de Crónica Literaria Carlos Montemayor 2026.
El escritor, procedente de la Ciudad de México, participó en el certamen bajo el seudónimo Lucien de Rubempré. Su trabajo recupera voces y experiencias de habitantes de Allende, Coahuila, para acercarse a una comunidad cuya historia reciente ha quedado inevitablemente asociada con la violencia.
Sin embargo, la crónica propone mirar más allá de ese episodio. De acuerdo con la información difundida al anunciar el fallo, Manantial Herido encuentra en la palabra, la poesía, la escritura y otras expresiones artísticas herramientas para recuperar la memoria y reconstruir vínculos sociales.
La elección del escenario resulta significativa. Allende quedó profundamente marcado por los hechos violentos ocurridos en 2011, pero la obra de Melchor desplaza la mirada de la tragedia como único relato posible y devuelve espacio a quienes viven, recuerdan y construyen su propia historia desde el lugar.
El Premio Bellas Artes de Crónica Literaria Carlos Montemayor reconoce precisamente obras donde investigación, testimonio, observación y recursos literarios pueden encontrarse para narrar acontecimientos y procesos de la realidad.
El reconocimiento existe desde 1982 y en 2010 adoptó el nombre de Carlos Montemayor, escritor, ensayista, traductor y estudioso chihuahuense. Desde 2018 lleva su denominación actual y admite obras escritas tanto en español como en lenguas indígenas nacionales.
La convocatoria de este año recibió libros inéditos de crónica de entre 60 y 80 cuartillas. El premio consiste en 100 mil pesos y un diploma, otorgados conjuntamente por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura y la Secretaría de Cultura de Chihuahua.
Con Manantial Herido, Daniel Esteban Melchor se suma así a la historia de un reconocimiento estrechamente ligado a Chihuahua, con una obra que utiliza la crónica para hacer algo que el propio género permite especialmente bien: volver a un lugar conocido por sus heridas y preguntar qué otras historias permanecen detrás de ellas.