La investigación por el brote de ciclosporiasis en Estados Unidos dio un giro: la FDA aclaró que la muestra de lechuga iceberg procedente de Guanajuato que inicialmente había dado positivo a Cyclospora cayetanensis en realidad fue un falso positivo.
Esto significa que, hasta ahora, no existe una prueba de laboratorio confirmada que demuestre que la lechuga mexicana analizada estuviera contaminada con el parásito. La agencia estadounidense revisó nuevamente los resultados y determinó que la señal detectada en un primer momento no correspondía realmente al microorganismo.
Sin embargo, el caso está lejos de cerrarse.
Taylor Farms mantiene el retiro voluntario de la lechuga producida por su filial en Guanajuato, así como de ensaladas preparadas y paquetes que incluyen ese ingrediente. La medida alcanza 35 productos distribuidos en 27 estados de Estados Unidos entre finales de junio y mediados de julio.
El retiro continúa porque las autoridades sanitarias encontraron una posible relación entre el brote y la lechuga iceberg servida en algunos restaurantes de comida mexicana. Aunque la prueba de laboratorio fue descartada, la investigación epidemiológica todavía apunta a revisar cómo fueron producidos, procesados y distribuidos esos alimentos.
La FDA también enviará inspectores a campos agrícolas y plantas procesadoras en México para rastrear el recorrido de la lechuga y determinar si llegó a más establecimientos.
Hasta el momento, las autoridades estadounidenses reportan más de mil 600 casos confirmados de ciclosporiasis, además de miles de casos sospechosos y más de un centenar de hospitalizaciones.
La enfermedad provoca principalmente diarrea intensa y acuosa, dolor abdominal, cansancio, náuseas, pérdida de apetito y, en algunos casos, fiebre o vómito. Los síntomas pueden durar varias semanas si no se recibe tratamiento.
Por ahora, la conclusión es clara: la lechuga mexicana no dio positivo, pero tampoco ha quedado completamente fuera de la investigación. Las autoridades continúan buscando el origen del brote.