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Jueves · 27 agosto 2026 · 05:55
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Armando Núñez, una vida dedicada a transformar la educación musical en Chihuahua

Armando Núñez Portillo, “Mandis”, dejó una huella profunda en la música de Chihuahua. Su trayectoria como guitarrista, compositor, docente, investigador y gestor cultural estuvo marcada por una idea constante: la formación musical debía ser rigurosa, accesible y capaz de generar una verdadera comunidad artística.

Durante años trabajó para ampliar las posibilidades de estudio y profesionalización de músicos en el estado, particularmente dentro del jazz. Su influencia alcanzó las aulas, los escenarios, los festivales y distintos proyectos dedicados a crear una escena musical con mayores herramientas técnicas y espacios para la experimentación.

Núñez realizó una Maestría en Estudios de Jazz en la Universidad del Norte de Texas y obtuvo el título de Maestro Arreglista en la Escuela de Música de la Universidad de Guanajuato. Posteriormente desarrolló buena parte de su carrera académica en Chihuahua.

Fue catedrático de la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Chihuahua, donde impartió materias relacionadas con guitarra de jazz, música de cámara, laboratorio y teoría del jazz. También ocupó responsabilidades dentro de las áreas de investigación y posgrado de la propia facultad.

Entre 2011 y 2014 dirigió el Conservatorio de Música de Chihuahua, además de participar en distintos proyectos de formación artística. Su trabajo como docente estuvo acompañado por la creación de métodos, materiales y propuestas encaminadas a que los estudiantes pudieran comprender la música tanto desde la práctica como desde sus fundamentos teóricos.

Uno de sus libros fue Jazz: Lexicón. Vocabulario melódico para la improvisación, publicado dentro de la colección Ufonías de la Universidad Autónoma de Chihuahua. También escribió durante varios años sobre armonía y teoría musical para publicaciones especializadas.

Su producción como compositor abarcó distintos formatos. Escribió música para ensambles de percusiones, guitarras, cuerdas, alientos, instrumentos solistas y agrupaciones de jazz, además de desarrollar trabajos para cine y documental.

Entre ellos se encuentran las bandas sonoras de Juan Quezada – 50 años y de la película Prisión Ámbar. También obtuvo el Premio Chihuahua en composición musical por la obra ¡UngaShaka!, escrita para ensamble de percusiones.

Su trabajo no quedó limitado a la creación individual. Núñez participó en la organización y dirección artística de festivales y proyectos como Pasaje Victoria, Ruta 1 y distintas ediciones del Festival Internacional de Jazz Chihuahua, además de impulsar conciertos, talleres y encuentros entre músicos locales e invitados.

Parte de su legado estuvo precisamente en generar oportunidades para que estudiantes y jóvenes intérpretes pudieran tocar frente al público, adquirir experiencia y construir redes dentro de una escena que todavía se encontraba en desarrollo.

Hoy, el Festival Internacional de Jazz Armando Núñez mantiene su nombre dentro de la vida cultural de Chihuahua y funciona también como reconocimiento a una trayectoria dedicada a enseñar, crear y abrir espacios para otros músicos.

Más que una figura vinculada únicamente al jazz, Armando Núñez ayudó a colocar la educación musical, el conocimiento y la preparación profesional en el centro de una discusión que continúa vigente.

Su legado permanece en sus composiciones, sus publicaciones, los proyectos que impulsó y, especialmente, en las generaciones de músicos que encontraron en su trabajo nuevas posibilidades para formarse y crear en Chihuahua.

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