Al sur de Ciudad Juárez, la Sierra de Samalayuca conserva un patrimonio arqueológico menos conocido que las famosas dunas de la región. Entre sus formaciones rocosas se encuentran petrograbados realizados por antiguos habitantes del norte de Chihuahua.
En las rocas aparecen figuras de animales, representaciones humanas, diseños geométricos y otros símbolos cuya interpretación continúa siendo objeto de estudio. Estas manifestaciones permiten acercarse a las distintas formas en que los grupos del pasado ocuparon y entendieron este territorio.
La zona también ha proporcionado fragmentos de cerámica, herramientas de piedra y otras evidencias arqueológicas relacionadas con antiguas ocupaciones humanas. Parte de estos materiales ha sido vinculada con tradiciones culturales presentes en el norte de México y el suroeste de Estados Unidos.
Más allá de ser un paisaje de paso, la Sierra de Samalayuca fue utilizada durante distintas épocas como espacio de tránsito, aprovechamiento de recursos y asentamiento. Los grabados que permanecen sobre la piedra forman parte de esa larga historia humana en el desierto.
Conocer Samalayuca es mirar más allá de sus dunas. Entre montañas y superficies rocosas permanece un registro de quienes habitaron esta región mucho antes de que existiera la frontera actual.