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Jueves · 27 agosto 2026 · 05:47
Nota

El poder por encima del servicio

En la política mexicana se ha vuelto cada vez más común observar a personajes que cambian de partido con una facilidad sorprendente. Lo que ayer defendían con firmeza, hoy lo critican; y aquello que antes consideraban el enemigo, ahora se convierte en su nueva plataforma. Esto inevitablemente genera una pregunta: ¿las convicciones políticas existen o solo cambian según la oportunidad del momento?

La ciudadanía merece representantes que tengan principios claros y una visión de largo plazo, no aspirantes cuya prioridad parezca ser mantenerse en el poder. Cuando un político brinca de un partido a otro en busca de una nueva candidatura, el mensaje que recibe la sociedad es preocupante: el proyecto personal importa más que el proyecto de nación.

El caso del alcalde con licencia Cruz Pérez Cuéllar ha despertado este debate entre muchos ciudadanos. Su trayectoria política y sus decisiones han llevado a cuestionar cuáles son sus verdaderas motivaciones. ¿Se trata de un liderazgo enfocado en resolver las necesidades de la población o de una estrategia para mantenerse vigente rumbo a la siguiente elección?

No corresponde a una columna emitir sentencias sobre la honestidad de una persona sin pruebas; eso le compete a las autoridades competentes. Pero sí corresponde cuestionar las decisiones políticas y exigir cuentas claras. La confianza ciudadana no se construye con discursos ni con cambios de camiseta, sino con resultados, transparencia y congruencia.

Hoy más que nunca, los ciudadanos debemos dejar de votar por colores o por figuras mediáticas. Es momento de evaluar quién ha cumplido, quién ha sido transparente y quién realmente ha puesto el interés público por encima de sus aspiraciones personales.

Porque la política debería ser un medio para servir a la gente, no un vehículo para conservar el poder.

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